Yo soy una libélula, y tú?


El logo de esta firma se define con el alma de la libélula. No fue nada fácil decidirlo, pasamos por muchísimas propuestas pero se buscaba una unión de la marca con determinados valores. La libélula llegó de casualidad pero nos conquistó.

La intención trata de que cada una de estas clientas sienta cada característica de este paleóptero; únicas, exitosas, creativas, artistas, curiosas, fuertes, desafiantes,…y sobre todo:

A = Aventureras

V = Visionarias o valientes

A = Atrevidas

C = Cosmopolitas

O = Optimistas

S = Sofisticadas

T = Con tesón y fuerza

A = Acróbatas al aire (libres)

Entre las curiosidades que narramos a continuación, es interesante comprobar que cada anotación que vamos definiendo puede y debe ser ejemplo para cada una de nosotras. De cada frase podemos obtener una lección de vida que al final del artículo se recalcan.

Empezamos…

Está claro que las libélulas tienen su limitación; no pueden plegar las alas sobre el abdomen pero esa particularidad les hace ser aún más elegantes y únicas. Sus grandes y fascinantes ojos multifacéticos, con feroces mandíbulas y fuertes alas transparentes también son aspectos significativos. Pueden batir a cada par de alas juntas o por separado y las traseras pueden estar desfasadas con las delanteras, lo que les permite realizar maniobras imposibles y volar más allá de sus presas. Suelen encontrarse sobre todo al amparo del agua; lagos, estanques, arroyos y humedales. Lugares idílicos de descanso.

Su maravillosa forma de ver la vida, también es nuestra alusiva, siendo bastante tridimensional. Sus colores variados y con su nombre característico Anisóptera. 

 Sus alas son de color transparente pero al verlas en el sol se puede notar que toman un color variado. Merece señalar, que son unos de los insectos más ágiles gracias a su rapidez y vista impresionante.

Para la humanidad son un tesoro invaluable, ya que toman el control de los lugares repletos de mosquitos. Son depredadoras formidables y pueden cazar al vuelo, o bien, posadas en un lugar bien alto.

Las libélulas, cuando son larvas se desarrollan dentro del agua, pasando unos tres años máximos de su muda, y al pasar a adultas y abandonar el medio acuático, se estiran sus alas comenzando a volar.

Este insecto dura mucho tiempo como ninfa, pero solo dos meses en su etapa adulta, eso nos lleva a pensar que se debe actuar como ellas, vivir cada momento y centrase con suma atención en lo que se desea. Su visión también es ejemplo ya que nos ayuda a ver y comprender más allá de lo que nos brinda la vida, llegando más allá de nuestra mente y pensamientos. Sus grandes alas ayudan a volar millas y muestran un equilibrio y estabilidad aplaudibles, no dejándose derrotar.

En muchos lugares las libélulas son una excelente opción de luz y transparencia, reflejando libertad y vuelos elegantes, llegando a crear ilusiones ópticas.

Como repaso y entre las enseñanzas a tener en cuenta:

EXISTE UNA LIMITACIÓN PERO NO HACE QUE SE DETENGA.

ES MULTIFACÉTICA, CON DECISIÓN PROPIA Y SIN DEPENDENCIA.

VUELA POR ENCIMA DE LAS ADVERSIDADES.

LOS DESFASES LE ABREN NUEVOS CAMINOS.

BUSCA LUGARES DE DESCANSO TRANQUILOS.

ES INCOMPLETA PERO AL MISMO TIEMPO MAJESTUOSA.

ES UN ICONO, SIN SER SU OBJETIVO, FUERA DE SU ZONA DE CONFORT.

OBSERVA UN MISMO CAMINO Y TRAZA DIFERENTES ENFOQUES.

CADA UNA ES UN TESORO INVALUABLE Y ÚNICA.

VIVE PLENAMENTE EL PRESENTE SIN LIMITACIONES Y CON APERTURA MENTAL.

ES ESTABLE, BUSCA LA ESTABILIDAD EN SÍ MISMA Y NO EN EL EXTERIOR.

ES EJEMPLO DE LUZ Y TRANSPARENCIA: SIENDO A CADA MOMENTO ELLA MISMA.

YO SOY UNA LIBÉLULA, ¿Y TÚ?

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